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Fases del antiguo Arte del Tiro con Arco

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Publicado el Miércoles, 12 Octubre 2011

1ª Fase: Meditación previa.

Sirve para recoger la energía del interior. Es una meditación de silencio, de toma de consciencia y de auto-búsqueda.

2ª Fase: Tensar el arco.

indio.jpgAl tensar el arco todo desaparece. Se funde el entorno en el aire y sólo existe uno mismo y el arco. Las plantas se funden en diminutas gotas de aire multicolor, luego el aire se funde en viento de energía sutil y luego esta energía se funde en esencia.

Es una meditación de sonidos internos donde sólo acontece el momento donde uno tensa el arco.

A veces surge la duda, el miedo, el autodesprecio. Es en este momento donde nace la voluntad del fuego y donde uno se reencuentra con su dragón, aquél con quien hizo un pacto maligno hace vidas, al cuál ha de domesticar y aplacar poco a poco hasta que pueda más adelante darle un golpe mortal. Uno puede caer presa del pánico, sentirse solo, mal, aturdido, son las primeras pruebas y debemos de tener clara nuestra intención de simplemente ser, concentrarnos y fluir con nuestra fuerza, nuestra visión de águila y nuestra presencia.

Esta fase acaba cuando nos enfocamos poco a poco en la diana en el momento en que ya está el arco casi tenso.

 

3ª Fase: Unir el Cielo y la Tierra.

Justo en este punto el arco acaba de ser tensado y se realiza una respiración, suave, fuerte, potente, llena de contundencia, donde queda claro que somos el centro, el vehículo de la acción. La chispa interna es lo único que realmente Es. Nosotros, pacientes, unimos las dos partes para que tenga sentido la existencia, con el Arco unimos el Cielo y la Tierra en nuestro corazón y centramos la flecha en su punto, en su justa medida, ni muy alta ni muy baja, ni muy fuerte ni muy floja.

Es la flecha que inunda de lágrimas al combatiente porque se da cuenta que toda acción queda vana de esperanzas cuando no es el cielo y la tierra quien las conduce, es la flecha la que inunda el corazón de amor, de presencia, y nos hace recordar que nosotros solo podemos ser quien entrega amor, quien entrega luz, que todo lo  uniforme, bueno, exacto, perfecto, tan correcto que pueda haber en nosotros, no es más que un servicio a la humanidad que entregamos fielmente como nuestro maestro nos enseño.

Es el momento de huir de aquello que no somos y abandonar el cuidado de las cosas pequeñas a un lado.

Si te descuidas, has muerto, el segundo se pasó, cualquiera viene y te arrebata tu vida. Este segundo, este instante es crucial de concentración pues nuestro corazón está abierto al mundo y no podemos dudar, ni recolocarnos ni buscar otro espacio. Todo debe ser tal y como esta. Aceptación, rendición, fortaleza, fe, amor.

4ª Fase: Colocando la flecha.

En este punto, inflexible para la diana, para el contrincante, el arquero puede mover su flecha, esto ocurre cuando el viento frío del este empuja desde la izquierda al arquero recordándole que su acción es un acto de guerra. Ocurre como ventaja, es un momento donde el arquero puede un segundo pensar y dirigirse hacia donde la acción le lleve. Aquí toma fuerza el caballo, coge carrerilla el corcel y se dispone a lanzarse. Se inhala fuertemente aire y …

5ª Fase: Exhalación y tiro de la flecha.

En este momento, uno desaparece y sólo se es la flecha. Dejas de ser el centro y te conviertes en el Universo. Dejas de ser quien contiene y te conviertes en el contenido, sólo eres felicidad, plenitud, paz, consciencia. La flecha, da igual dónde llega en este momento, con que fuerza, si es exacta. Sabes que irá en su justa medida al centro de tu ser, sabes que eres uno con todo lo que te ocurre pues la meditación alcanza aquí su cima, no cuando la flecha llega, sino cuando la flecha se lanza. Es un momento de fuerza, de consciencia, de existencia.

Los grandes maestros meditan en este punto y constantemente repiten esta energía para alimentar los corazones valientes de la humanidad. Es la cima pero también es la calma de un mar atraído por la luna y la gravedad.

Aquí, en el aquí y ahora, en la acción de este eterno momento, uno puede ser presa de un súbito miedo, un miedo que puede avanzar y quemarnos y sentimos que estamos perdidos y siempre estuvimos perdidos. Es debido al momento de concepción, es el miedo de estar solo con uno mismo y la vida, el miedo por caminar, por vivir, por fundirse en la totalidad del universo. Este momento, este empujón, es la acción del maestro, su espada que nos corta los lazos con el pasado. Nosotros en movimiento. La vida, el arte, la cima de todos nuestros logros, la sanación, la consciencia de todo lo que somos, la consciencia de nuestro silencio, el amor más sagrado. La energía divina siendo, actuando, fortaleciéndose en lo que es, simplemente lo que es. La regresión, la visión clara, los objetivos, la canalización.

6ª Fase: Relajación

Ya no queda nada que esperar, la flecha ya llegó, no hay que tener expectativa, no hay que buscar. Los grandes arqueros, dicen que incluso se dan la vuelta antes de ver la flecha llegar porque no necesitan mirar, ellos ya saben, ellos comprenden que la flecha se hundió en el lugar correcto, allí donde ellos estaban colocados para recibirla.

Nosotros, los demás que no dominamos este arte hasta este punto, simplemente tenemos que apaciguar la voz que quiere respuestas, que quiere más, ¿por qué? Porque es el ego quien no se queda satisfecho, el alma, siempre será consciente que el momento ya pasó, la vida ya pasó, estamos completos, es el ego quien quiere cambios, respuestas, más, más y más. Los buenos maestros, no nos dejan mirar la diana, nos dejan con la duda, no hay certeza más que en ellos, porque saben que si no calman nuestra sed de respuesta, algún día se calmará sola y no querremos más respuesta que aquella que él sienta que nos tiene que dar. Y sólo él puede entrar en el momento de tirar con arco, sólo él puede actuar y hablarnos y romper el silencio en los momentos en que estamos aprendiendo. Y cuando acabamos de tirar la flecha, de meditar en este momento, le preguntamos cuáles fueron sus palabras y el siempre dirá: Yo no hablé, no dije nada. Y diremos: sí, te escuché, y el responderá: Hablaría otro ser, yo estuve a tu lado en silencio, porque estas palabras se dicen en la mente, sólo son impulsos.

7ª Fase. Recoger la flecha y limpiar la diana

Sólo en última instancia se recoge la flecha y la diana. Es un acto de limpieza y purificación y es el trabajo que tenían que realizar aquellas personas con un karma más pesado. Se decía que estas personas tenían que limpiarse a menudo pues sino su mente les enfermaría con el paso del tiempo pues aún tenían asuntos que resolver de vidas pasadas. Por eso ellos hacían un trabajo y un servicio de limpieza y purificación de las flechas, los arcos y las dianas.

Había quienes, en su propias consciencia, recogían las flechas y las dianas ellos solos, pero eran los menos, eran los que se preparaban para ser maestros, para subir a la montaña a buscar las respuestas que su corazón ansiaba.

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